Un consejo para felicitar

Cuando cantes a alguien el Cumpleaños Feliz en audio o vídeo, por favor, dale caña, dale ritmo.

Si lo haces a la velocidad acostumbrada, la “presencial”, cuando el ojomeneado lo escuche no va a saber si es una felicitación o que estas ensayando para dedicarle un canto fúnebre en su velatorio.

Y eso no hay gritos finales que lo levanten.

Por el bien de tus seres queridos, cantales con entusiasmo y rapidez.

“¿Me contradigo? Muy bien, pues me contradigo. Soy grande, contengo multitudes.”

– Walt Whitman –

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Cerrado por advenimiento de orcos

Es verano, y en vez de cerrar por vacaciones, cierro por exceso de trabajo.

Es lo que tiene trabajar del revés, que esta es la temporada más cañera. Así que después de todo el día delante del ordenador, no me apetece seguir en casa.

Por la cabeza me rondan muchas cosas, a las que también es bueno dejar reposar para más adelante.

¡Te veo no se cuando! En septiembre, quizá en agosto. Feliz verano 🙂

La lista de los deseos

La lista de los deseos

He creado una Lista de los Deseos en Amazon. Una pública, porque privada ya tenía una en la que meter los miles de libros que ni en 500 años de futuro me darían tiempo a leer.

En un alarde de creatividad, la he llamado “Lista de deseos de Silvia” Había pensado llamarla Lista L’Oreal (porque yo lo valgo) o Lista Why not? Pero no me pagan por publicidad, no voy a redecorar un bar gay ni opto a ningún premio a la innovación publicitaria, así que lo mejor es un nombre facilón y del que tu te puedas acordar. (más…)

Paseando a mi gilipollas exterior

Paseando a mi gilipollas exterior

Mi gilipollas interior tiene tendencia a salir, a volverse una gilipollas exterior. Quizá por afán de protagonismo, quizá para darse un garbeo y ver mundo, quizá para llamar mi atención y que la abrace.

Y es que se puede hacer el gilipollas, ridículo, toli… con o sin público. Se me da genial.

Aventuras vestida

Por más que en febrero leyera 5 revistas de moda, parece ser que no he aprendido nada. En ocasiones por defecto (véase La poza gafada o los moonwalk que me marco cuando abro la ventana por la mañana y no me acuerdo de que, a veces, tengo vecinos), en otras por que mi indumentaria no es la más adecuada a la situación. (más…)

El efecto mariposa de un huevo de obsidiana

El efecto mariposa de un huevo de obsidiana

Existen multitud de complementos para el chichi: piercings de todos tipos y dolores, huevos y bolas de jade, cuarzo rosa y otros, bolas de farmacia para hacer Kegels, geles, pirámides con peso, compresas, copas, vibradores, dildos, tintes… y los que no conozco, que seguro son montones.

Tengo unos cuantos de los anteriores, no viene al caso que te cuente cuales. Hoy me interesa sólo este: (más…)

Pacífico Sur

Justo tras publicar una entrada renegando de los vídeos, voy y publico una que sólo tiene un vídeo. Así que aclaro que no me gustan los “sin sentido” ni necesidad, en los que la imagen no aporta nada.

Porque hay otro tipo, como este documental sobre el inmenso océano Pacífico, con imágenes de una belleza hipnótica. Mira hasta el minuto 5:44 y dime si me equivoco.


Los tres puntos imprescindibles para triunfar con tu marketing on-line

Los tres puntos imprescindibles para triunfar con tu marketing on-line

Internet es genial. Ha democratizado el periodismo, las columnas de opinión, los negocios, la educación… Cualquier persona -yo misma- puede opinar, expresarse y mostrarse al mundo entero. El punto para el que lee es encontrar algo interesante y original entre una cantidad tan descomunal de datos.

Sigo inconstantemente (los descubro, los sigo, me aturdo, los dejo de seguir) a mucha gente que habla de marketing, de blogging, de más cosas que terminan en -ing y de generar ingresos por internet.

(¡Ey!, si eres de Hacienda y me estás leyendo… sólo he dicho que los sigo, no que haya ganado ná. Aunque no pierdo la esperanza).

Después de tanta investigación, ya se lo que lo peta en marketing on-line ahora.  (más…)

El día que me abandoné

El día que me abandoné, fue exactamente igual a los demás; no lo advertí, no me di cuenta. No recuerdo la fecha exacta, pero tiempo después, entendí que había sucedido sin yo haber hecho nada para evitarlo.

Me dejé sola poco a poco, cuando comencé a callar en vez de decir mi verdad en la cara por miedo al rechazo. Cuando escondí o mostré menos mis dones por no querer ser juzgada como presumida. Cuando aguanté y aguanté hasta que por cualquier nimiedad exploté de ira y me enfermé, o maltraté a quien no debía o simplemente cuando un nudo de angustia me ahogó la garganta y me dejó sin voz.

Recuerdo que una vez vi de cerca mi propio abandono, cuando por subestimarme seguí abriendo puertas en las que del otro lado no había absolutamente nada y caí al vacío. Me pregunté el por qué y entonces supe sin ningún replanteo más, que me había desamparado y como consecuencia, fui recordando uno a uno todos los episodios en los que me dejaba más y más sola. Es que quizás me puse una máscara para que no me vieran realmente, tal vez se pegó demasiado en mi verdadera piel y me acostumbré, entonces sentía dolor cuando nada extraño me había sucedido, pues mi yo real se estaba queriendo despegar de la careta. Y se despegó tanto que no la vi caer, entonces mi antifaz prevaleció ante mi verdadero yo y lo confundí con lo que soy.

Allí, en algún lugar está solo mi verdadero yo. Sé que es imposible deshacerse de las ilusiones de lo que creemos que somos, pero quiero recuperarte, encontrarte. Decirte que quiero pedirte perdón por no dejarte ser, por no dejarte salir y que cuando finalmente lo hice fue para dejarte sola, a un lado. Quiero decirte también que cada una de mis lágrimas valió la pena y que aunque no recuerde la fecha exacta de cuando te dejé sola, el día de hoy jamás lo voy a olvidar. Quizás todavía estés en algún lugar debajo de un inmenso árbol acurrucada, sintiendo los rayos del sol en la cara. Porque así eres, simple, verdadera, pura, oscura y luminosa al mismo tiempo y yo no te supe ver, o no me animé.

Tal vez estés ya muy lejos, en un lugar, tomando un poco de aire en alguna orilla de algún mar, ese que yo también amo. Quiero hacerte saber que te voy a estar esperando, esta vez con calma, sabiendo soltar, aceptando, y que agradezco todo lo que estoy aprendiendo día a día, aunque cueste. Me gustaría que sepas que son muchas las piedras que puse en mi camino para no dejarte llegar, yo pensaba que mi corazón estaba en paz pero no era así, algo faltaba, algo no terminaba de cerrar en mí y ahora descubro que todavía faltan muchos aprendizajes por vivir, pero no quiero hacerlo sola, ya no.

Quiero que caminemos juntas y que cuando me pase de excéntrica o mi ego me haga trampas, tú estés para tomarme de la mano y mirarme a los ojos para hacerme regresar, porque no me quiero volver a ir nunca más. O que cuando sienta que alguna tristeza quiera nublar mis sueños, estés para abrazarme y decirme al oído que no me rinda.

También sería maravilloso que cuando por miedo yo intente opacarte o no dejarte ver, me infundas el coraje que sé muy bien que tengo guardado en mi alma, porque ya ves, solas no podemos, nos necesitamos, el mundo se pone demasiado ruidoso cuando no nos tenemos, quiero volver a compartir el silencio juntas, así, como cuando antes de saberte lejos, te quedabas esperando, ahí, muy quieta, a que mi mente callara para así estar conectadas. Te necesito, ya no quiero perderte.

De pronto una luz se encendió dentro mí aunque no sé dónde. Lloré agradecida porque ¡aquí estás, jamás te fuiste! GRACIAS

Autora: ƝƛƬƛԼƖƛ ԼЄƜƖƬƛƝ (Natalia Lewitan)

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