Sentir las emociones

Tan sólo un momento de tristeza, o de enojo, o de miedo, conscientemente sentido, absolutamente experimentado, profundamente saboreado e íntimamente tocado; no negado ni rechazado, no alejado ni descuidado, sino sostenido como a un recién nacido, abrazado como a un amante, lo cambia todo, porque precisamente en el corazón de aquello que temías, estaba escondida la tan anhelada y soñada gracia, justo en esos momentos tan privados.

Jamás encontrarás un centro oscuro en el corazón de la tristeza, ninguna energía destructiva en el vientre de la ira, nada “contrario a la vida” en el núcleo del temor, si es que estás dispuesto a quedarte un momento allí. Los límites imaginarios entre “yo” y “mis emociones” se disuelven, y sólo queda energía de vida pura, nunca dividida de sí misma. Cualquier emoción es la puerta de entrada a esta revelación, y nuestros enemigos internos son sólo los mensajeros de lo infinito, ingeniosamente disfrazados.

Ve más allá del juego de lo positivo y lo negativo y acaricia la vida antes de que pueda ser nombrada, antes de que la pregunta “¿quién?” pueda ser siquiera imaginada.

Jeff Foster

sentir-las-emociones-la-aguja-en-el-pajar

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Haciendo cookies

Las cookies normalmente me las como, pero en la web las uso propias y de terceros para mejorar tu navegación. Entiendo que si sigues es porque estás de acuerdo. Aquí tienes la política de cookies, por si quieres leerla.plugin cookies

A %d blogueros les gusta esto: