Abraza a tu gilipollas interior

Abraza a tu gilipollas interior

Es asombrosa la capacidad que tenemos los humanos de negarnos a ver la evidencia. A partir de ahora voy a seguir en femenino, porque este tema parece que es más fácil de asumir por las humanas. Al menos es con las que he debatido el tema en profundidad.

Hay situaciones en la vida en las que tu sabes perfectamente lo que hay, pero te tapas los ojos con una venda bien apretada, o giras la cabeza para hacer como que no estás viendo lo que tienes delante de los ojos. Inevitablemente, el tiempo pasa, la venda no sigue en su sitio ni aunque te la grapes, y tu te encuentras cara a cara con lo que tanto tiempo te negabas a admitir, es decir, que has hecho el gilipollas.

Algunos ejemplos:

  • Tienes una relación con alguien, hay mil detalles que te hacen saber que eso no va a ninguna parte, pero por algún insospechado mecanismo, la mantienes un tiempo más o menos largo. Hasta que llega el punto en el que despiertas y ves que estas haciendo el gilipollas.
  • Descubres que mantienes económicamente tu familia, además eres la única que trabaja dentro de casa.
  • Por aburrimiento o cogorza mandas un whatsapp lamentable a uno que no te hace ni caso.
  • Haces algún trabajo sin cobrar o cobrando muy poco, o trabajas hasta tardísimo, coges llamadas a horas intempestivas…
  • Dejas al perro en casa con la luz dada.
  • En general, siempre que haces algo que en el fondo sabes que no quieres hacer.

¿Sabes qué? Que no pasa nada. Asume que no eres perfecta, que en ocasiones haces el toli como la que más. No problem. Te das cuenta, te ríes de ti y abrazas a tu gilipollas interior, que la pobre ahora mismo está muy necesitada de cariño. Además, que hayas hecho el panoli, no quiere decir que lo seas. Este punto es muy importante, en inglés puede que no haya diferencia, pero en español si, ser y estar no son lo mismo.

La importancia de tener alguien que te llame gilipollas

Lo fundamental cuando estamos en un momento gilipollas interior -o exterior- es no caer en el melodrama, darle vueltas a la cabeza y fustigarte por lo que has hecho. Para evitar estos casos viene muy bien tener a alguien que cuando vea lo que tu no quieres ver (desde fuera siempre es evidente), te mire a los ojos y te diga vocalizando bien: gi-li-po-llas. Ya está. Nada más. Sólo con eso la chispa de la comprensión salta dentro de ti, te iluminas, te ríes de ti misma y espabilas. Incluso no hace falta que te lo digan, sólo una mirada ya te da la pista.

El gilipollismo nació una noche de vino, risas y llantos. Llevamos meses desarrollándolo y está dando para mucho: un grupo de Whatsapp, una Paella de gi-li-po-llas, interminables horas de cachondeo.

Eso si, procura no estar “gilipollas no, lo siguiente”, porque lo siguiente, querida amiga, lo siguiente ya es harina de otro costal.

¡Cuéntanos algún momento gilipollas en los comentarios! Lo mejor para quitarles hierro es sacarlos de dentro, compartirlos y reírte de ti.

8 Comentarios

    • 🙂 gracias!!

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  1. Recomendó tu blog un amigo común y me he reído, que no es poco. Sobre el tema del gilipollismo, o la gillipollez propia, me permito hacer un comentario: A mi me parece que es mucho más fácil verlo en los demás que verlo en uno mismo. La capacidad de autocrítica, que es lo que viene siendo, a veces es una jodienda que no tiene enmienda, es algo que además es mucho más femenino que masculino y que muy poca gente tiene. No tenerlo es mucho más cómodo, desde luego, se duerme tranquilo y se deja de aporrear con rabieta a la almohada. Pero hija, los que estamos tocados con este “halo divino”, no podemos dejar de disfrutarlo, como los guapos disfrutan de su perfección.
    Un beso.

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    • Me alegra que te hayas reído, que de eso se trata. 😉 Yo creo que es mejor verse aunque pique, pero sin fustigarse, con cariño y risas.

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  2. jajaja esto da para hacer un taller :op
    me encanta!!!

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    • jajajaja… siiii!! Intensivos de fin de semana, lo estoy viendo 🙂

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  3. Esta súper gracioso, me ha encantado!!

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    • 🙂 Gracias, Ainoa!

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