16Oct

Basura campera

Los atardeceres de invierno en La Vera me traen a la mente la sabana. Los de otoño también.

¡Ah!, que buenos recuerdos de ese África subsahariana en la que he estado una o ninguna vez, no sabría decirlo con exactitud ahora.

A final de agosto Rosarito es como el Serengueti a final de la época de sequía. Donde debería haber un embalse hay un par de charquitos a los que bajan a beber todos los animales juntos: cigüeñas negras, pájaros con pico en forma de espátula, corzos, un hipopótamo enano (AKA Kraken)…

Rosarito a mediados de octubre (de este octubre) es desolador. No voy a recrearme en que a 17 de octubre al atardecer llevo la misma ropa que en agosto y tengo calor. Ni en que paseo por donde en circunstancias normales tendría que cubrirme el agua. Ni en el color ocre reseco en vez de dorado otoñal de todo. Ni en que haya una tormenta tropical camino de Inglaterra.

Voy a recrearme en odiar a la humanidad.

Porque los humanos en conjunto somos unos GUARROS. Llevo unos días que me encuentro basura y mierdas en los sitios más insospechados. He visto cosas que vosotros no creeríais. Es una pena que he asumido que Alardos es “normal” después de un fin de semana, en verano… Pero… ¿en los arcenes de las carreteras? ¿Un sillón en medio del monte?

Una superficie de agua rodeada de árboles y con unas montañas al fondo es complicado que sea fea. Una pena que al llegar lo primero que me venga a la cabeza sea: “¡Joder! ¡Me cago en su puta madre!” y me entre un asco profundo a mis semejantes al ver la cantidad de basura campera que hay por TODAS partes.

Basura en el arcén de la carretera que lo rodea.

Basura en el nivel al que suele estar.

Basura en la orilla.

Basura con solera (sillas de playa en diversos estados de oxidación, banquitos de plástico, latas carcomidas).

Basura recientita, recién plantada este puente (latas de todo tipo, botellas de plástico, un blister de pilas…) que han debido traerse de casa, porque si no es imposible generar tanta cantidad.

Basura protoquier, que cantaría David Bisbal. Y el montón más grande debajo al cartel de “Prohibido tirar basura.”

¿La solución?

Las multas no sirven de nada, porque lo que se recaude no va a ir a limpiar ni a solucionar nada, sino al bolsillo de alguien.

La educación es lo único que puede funcionar. Educación de la básica, no voy a ponerme como la snob que soy y pedir educación ambiental. Con que fuera de esa sencilla, la de saber que el campo no es tu vertedero ya valdría. Aunque esto funcionaría a largo plazo.

Realmente útil solo se me ocurre sacar la recortada e ir pegando tiros en las rodillas a quien no se lleve su mierda.

 

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