13Dic

Carta al coño

Querido coño, querido útero:

Perdóname por las veces que te he hecho daño. Por los abusos a los que te he sometido y a los que he dejado que te sometieran hombres que no te han tratado con el respeto debido, haciéndote los honores y dándote la dedicación y amor que te mereces.

Perdóname por no haber respetado tus ciclos, por haberte maldecido cuando he tenido la regla, cuando me has dolido, cuando me has preocupado. Por no haberte dado un trato que no es el de honra, adoración y respeto que te mereces, como dador de vida, generador de ideas y creador de la energía que mueve el mundo. Por no agradecerte suficiente el placer que me das, tu función incansable mes tras mes. Por renegar de tus fluidos, de tus dones, de la regla. Por no aprender a tiempo de tus flujos y reflujos. Por no ser consciente de tu idioma, de tu latir, de tus necesidades.

Perdonadme querido clítoris, querido útero, querida vagina, queridos ovarios… perdonadme.

Agradezco infinito ser mujer, teneros en mi cuerpo, empaparme de vuestros fluidos y navegar en vuestras oleadas de hormonas. En nuestros fluidos y nuestras oleadas.

Quien sólo busque mi coño se encontrará con sus fieros dientes. Me mostraré orgullosa y sexy siempre que me apetezca. Me exhibiré y jugaré con mi sensualidad todo lo que me de la gana. Pero sólo me abriré a aquellos que, ya sea para un rato, para meses, o para toda la vida me traten como la diosa que soy y con todo el amor, respeto y devoción que me merezco. No nos van a volver a violar, queridos.

Somos guerreras, somos luchadoras y hemos liberado a Marte, a Kali. Para decir no, para decir basta, para decir para, para decir eso no me gusta, para decir punto, para decir así no, para decir adiós, para decir fuera.

El fuego arde en nuestro interior y con las personas adecuadas lo soltaremos y liberaremos, para quemarnos en el éxtasis de la pasión. Sin barreras, sin reservas, sin medias tintas. Devorada por ese fuego regenerador de mi sexo, de nuestro sexo, daremos alas a la unión divina. Sin mediocridades, puro éxtasis, puro gozo, puro deleite de todos los sentidos, puro dejarte llevar y subir donde se crean las estrellas, para fundirnos en una danza cósmica infinita.

Que tu fuego me queme, me arrase, que purifique y limpie el óxido, forjando y descubriendo el más resistente hierro. Que mi carne al rojo se ondule y estremezca bajo las embestidas del ardor celestial. Que Shiva, que el Dios Astado penetre mi cuerpo hasta llegar a mi espíritu en cada relación que tenga a partir de ahora. Que no haya más que un universo de gozo, estremecimiento y jadeos, de deliciosos espasmos, de oleadas de energía purificadora.

Que el éxtasis místico, que la pasión divina esté en todos y cada uno de mis encuentros sexuales a partir de ahora.

Este es mi deseo, mi decisión y mi súplica, mi ofrenda a mi misma, a mi coño como parte de mi, y mi entrega a lo divino a través del sexo.

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