3Sep

Cómo y por qué empecé este blog

Si estás aquí es porque te interesa el episodio “Silvia Alegría. The beginnings“, así que te lo voy a contar. Y si no te interesa, haz click en la crucecita para cerrar la página y listo. Oye, que lo mismo otro día te pones a revisar tu historial de navegación, te vuelvo a salir y entonces si que te apetece leértelo.

Al hacer memoria, se juntan varias cosas en las que, como casi siempre, en su momento no veía conexión: el nombre que uso, los textos que escribo, la variación que esos textos han ido teniendo, mi creciente exhibicionismo… Va a quedar más claro si vamos por partes, que diría Jack “el Destripador”.

¿Por qué escribo mi vida en un blog?

Todo empieza en marzo de 2012, cuando cambié Madrid por limpiar boñigas de burro en el campo. Fue una etapa bastante surrealista, y para contarla a mi familia y amigos, que tenían ganas de saber qué tal me iba el cambió, empecé a escribir un blog que se llamaba “Desde la Vera con Amor”. Eran surrealistas, como la comuna-todo-menos-hippie en la que vivía, pero yo algunas veces escribía sin poder aguantar las carcajadas y quienes lo leían también se reían mucho.

¿Silvia Alegría?

A los dos meses de llegar aquí encontré trabajo. Al poco de estar en él me vi haciendo las publicaciones de Facebook de La Hospedería del Silencio; ahora esa página se llama Mundo Consciente, y ya no hago yo las publicaciones, las hace otra persona y son muy muy chulas.

Para gestionar esa página sin usar mi perfil de Face privado, creé una cuenta nueva, con el nombre de Silvia Silencio, para que se relacionara. Todavía me acuerdo de los aspamientos de Mónica cuando vio el nombre que había elegido:

– “Pero qué Silencio, ni que vaina, carajo. De Silvia Silencio tu no tienes nada, tu eres Silvia Alegría.

Pues nada… con Silvia Alegría me quedé. Donde hay colombiana con mermejuaca, no manda marinera.

La página cada vez tenía más seguidores. Aquí es cuando meto el toque de autobombo y digo que durante el tiempo que publiqué yo, pasó de tener menos de 15.000 seguidores a más de 600.000. Después veía mis publicaciones por ahí, con el logo quitado, o atribuido a otras páginas… y, que coño, me hacía mucha ilusión.

silvia alegria sale del anonimatoUn día, después de mucho insistir mi jefe, salí del anonimato, y puse una foto mía explicando que era yo quien hacía las entradas. Flipé con la respuesta de los fans. La primera vez que lo puse tres mil y pico “me gusta”, más de 500 comentarios de gente dando gracias, enhorabuena, consultándome cosas… La volví a poner a los meses, para presentarme a los nuevos fans, que eran una jartá, y aún hubo más respuesta.

Me asombró y encantó el cariño que recibí, pero también me abrumó el alcance. Por primera vez fui consciente de que tenía la capacidad de llegar a miles de personas, de que había algunas pendientes cada día de lo que yo publicase, que podía alegrar un poco el día a alguien en la otra punta del mundo…

Dos amigas locas

Más tarde compré este dominio, porque Silvia Alegría se había convertido en mi nombre de guerra y paz en las redes. La primera idea fue hacer una web para vender mis servicios profesionales… no duró ni tres días este plan.

Así que tenía un dominio, tenía un hosting, tenía una plantilla de WordPress… y dos locas cerca: Mónica y Ainara, que dieron y dan ideas, apoyo, sugerencias. Iban a escribir una sección cada una y entre las tres íbamos a publicar mogollón y forrarnos, aún no sabemos cómo. Este segundo plan duró mucho más que el primero: un mes y medio.

Exhibicionismo en aumento

Para no empezar de cero, pasé a esté blog las entradas de aquel que empecé al venirme. Pero no se me ocurría mucho más que escribir. En cierto aspecto me bloqueó el que “mis entregados fans” esperaran chispa, algo para reírse. Creí que sólo podía escribir momentos divertidos.

Un día publiqué lo que me pasaba por la cabeza. Me sentó genial hacerlo. También me gusta recopilar algunas de las cosas que encuentro al navegar y que me llaman la atención.

Soy muy cerrada, me cuesta lo indecible mostrar mi parte más triste, más blanda, más cursi, menos de buen rollo y arriesgarme a que no te guste. Como me cuesta y me da miedo, es lo que toca hacer, porque estoy en modo “comando” con mis miedos. Así que este blog es mi terapia: enseñar lo que escribo, cuando lo que escribo no es ni divertido, ni guay. Enseñar lo que escribo, cuando eso implica exponer parte de mi alma. Algo que llevo toda la vida haciendo para mi, y que me llevan empujando tiempo para que salga de la cueva.

Comunicar

La comunicación tiene tres partes: el emisor, el receptor y el mensaje (vale, hay más, pero es por simplificar). Aquí el receptor eres tu, que ahora sabes algo de mi, y es muy probable que yo nunca sepa si existes, si de verdad hay un tu al otro lado, ni que me has leído. La experiencia de Facebook me enseñó que el efecto mariposa existe; que un mensaje lanzado a internet puede provocar una sonrisa, una reflexión, un nosequequequeseyó a la persona y momento menos pensado. Gracias por dejarme el espacio para que me abra a ti.

Esta es la historia del blog, y la mía. Ya sabes porqué he escrito lo que he escrito y lo que escribiré. Y aunque la idea es escribir en público, independientemente de si alguien lo lee, será una gozada saber que existes y pasar de monólogo a diálogo. Así que agradezco mucho cualquier señal de vida al otro lado de la pantalla. 🙂

Nota: las fotos son de unsplash o mías, a no ser que diga lo contrario.

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2 comments

  1. El correo electrónico de Facebook esta en revisión de seguridad. El sunto de Amazon es interesante. Gracias.

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