3Jun

El efecto mariposa de un huevo de obsidiana

Existen multitud de complementos para el chichi: piercings de todos tipos y dolores, huevos y bolas de jade, cuarzo rosa y otros, bolas de farmacia para hacer Kegels, geles, pirámides con peso, compresas, copas, vibradores, dildos, tintes… y los que no conozco, que seguro son montones.

Tengo unos cuantos de los anteriores, no viene al caso que te cuente cuales. Hoy me interesa sólo este:

El huevo de obsidiana

La tendencia estrella de esta temporada es el huevo de obsidiana. El LBD (little black dress) de su categoría: un básico de fondo de armario. Super ponible. Va bien en tanto en primavera/verano y como en la temporada otoño/invierno. Pega con cualquier modelazo de alguna Colección Crucero y con las ofertas Mid Seasson de Primark. Es el infit que no te vas a quitar. (Un repaso a las revistas de moda da muchísimo vocabulario cosmopaleto).

Manda huevos

Los huevos vaginales son un clásico del mundo Tao: “El uso del huevo de piedra para fortalecer la vagina es una práctica que se desarrolló en la antigua China. Quienes dominaban la técnica gozaban de buena salud, permanecían jóvenes y espléndidas y sus órganos sexuales se conservaban fuertes y con tono al paso de los años.”

Obsidiana

Según dicen las que ya lo han usado “la obsidiana es un gran catalizador para mirar y/o reconocer nuestros bloqueos e integrar nuestra sombra. También nos permite a nivel de colectivo, reconciliarnos con la energía femenina.”

 

En lo más intimo, quiero obsidiana.

El efecto mariposa

Episodio 1:

Una tarde, hablando con un amigo. No se cómo el diálogo terminó siendo algo como esto:

– Amigo: Me he traído 2 huevos de obsidiana de México.

– Yo: Anda, llevo tiempo queriendo uno.

– Amigo: Te puedo dar uno.

– Yo: A ver… entiéndeme. Yo quiero uno para mi sola, que usado me da grimita.

– Amigo: Eres idiota, es nuevo, sin usar. Te lo dejo a lo que me costó.

– Yo: Genial.

– Amigo: Pues la próxima vez que venga te lo traigo. […unos instantes de pausa…] Vas a tener suerte, lo tengo en el coche. Espera que te lo doy.

Episodio 2:

Un rato después. Mando un mensaje a un grupo de Whatsapp, en el que estamos personas hartas del cuento del esfuerzo y el valle de lágrimas. Escribo esta frase: “Hola, tengo un huevo de obsidiana pero no se usarlo. Me suena que comentasteis algo por aquí, pero al cambiar de móvil perdí todos.”

Episodio 3:

Un día más tarde. Encuentro medio millón de whatsappitos en el grupo. La que se había liado tras esa frase: Unas 10 mujeres habían recordado que tenían o encargado su huevos, tenemos un libro para leer y una fecha para empezar el viaje del huevo: el 9 de junio.

Estoy encantada, a partir del 9, tengo excusa para ser una loca de atar, una hidra de 7 cabezas, una plañidera compulsiva, una ninfómana desatada o lo que me de la gana. Con poner cara de santa y decir: “No soy yo, es el huevo” apañado. Avisado quedas. 😉

Pero lo que más me llama la atención es que no tenemos ni la más mínima idea del efecto que nuestros actos o palabras tienen sobre las otras personas. Sobre muchas más personas de las que te puedes imaginar. muchas que no conoces y quizá nunca sepas que has influido.

Si todos ponemos amor e intención en nuestras palabras y actos el patio mejorará una cosa loca.

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