El reino de la noche

El reino de la noche

El reino de la noche… ¡se ha terminado! Aun no se nota, pero desde las 5:45 a.m. del 21 de diciembre la luz vuelve a ganar. Normal que los antiguos hicieran fiestones para celebrarlo, porque, darling, si has vivido toda la vida en una ciudad, no tienes ni puta idea de lo que es el invierno. Noches eternas, que lo mismo te da que sean las 7 de la tarde que las 4 de la mañana. Noches sin escaparates, sin farolas cada medio metro, sin gente en la calle haciendo lo mismo que de día, fuera del ritmo natural. Noches largas para pensar sobre la noche.

Noches hay de muchos tipos: de bohemia y de ilusión, locas, de borrachera y fiesta, insomnes, apasionadas, surrealistas, cortas de verano, mágicas, de sillón y manta, melancólicas. También hay noches oscuras del alma, esas en las que salen a pasear los demonios, nuestros miedos. En el trajín del día pueden pasar desapercibidos, pero por la noche, cuando estas intentando dormir en la cama, estas criaturas nocturnas se extienden por tu pecho como un petróleo viscoso, que te asfixia y te impide dormir. Para rendirle homenaje ahora que se acortan va esta entrada.

La noche sugiere, no enseña. La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón. – Brassai-

Una noche de invierno

El aire quieto, ni la más mínima brisa. Ladridos de perros que se hablan de finca a finca en la lejanía. El sordo sonido de un avión que cruza el cielo despejado, llevando su cargamento de pasajeros al otro lado del charco. Un tímido grillo. Alguna piña cae de tanto en tanto. El crujido de mis pasos sobre el camino. Cuando me paro, nada. El silencio. Ni nubes ni luna en un cielo cuajado de estrellas de colores.  Viene Van Gogh a susurrarme “a menudo pienso que la noche está más viva y más rica de colores que el día” mientras juego a distinguir tonalidades y matices en el camino, en las piedras. Un ejército de tinieblas me rodea en este claro del bosque. Gigantes impasibles. ¿Qué secretos se esconden en las sombras? ¿Qué podría salir de ellas: un humano, un animal… algún ser que no alcanzamos a comprender? Nada sale que no esté en mi imaginación.

… Aunque no lo parezca, pasear en las noches de invierno (a las 19:00 a lo loco), a parte de inevitable es un placer. Hay una cualidad distinta y mágica en el aire. Es mejor que un Halls, porque no sólo te despeja la nariz, sino que te espanta la caraja y te deja ver más.

Las musas de la noche

La noche es territorio de las musas, que salen para rondar amantes, poetas, pintores, músicos…

 

Aaaahh! Ay! Ay! Ay que puntito tiene la noche, cosas buenas tiene Hassan en los jardines de Palacio. – Pastora Soler – (jijiji) 😉

La noche tiene mil ojos, el día uno solo. -F.W. Bourdillon-

Y tardé en aprender a olvidarte 19 días y 500 noches. -Joaquín Sabina-

Cuando siento una necesidad de religión, salgo de noche para pintar las estrellas. -Vincent Van Gogh-

Sobre la eterna noche del pasado se abre la eterna noche del mañana. -Valle Inclán-

Noche fabricadora de embelecos, loca, imaginativa, quimerista, que muestras al que en ti su bien conquista, los montes llanos y los mares secos;

habitadora de cerebros huecos, mecánica, filósofa, alquimista, encubridora vil, lince sin vista, espantadiza de tus mismos ecos;

la sombra, el miedo, el mal se te atribuya, solícita, poeta, enferma, fría, manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya; si velo, te lo pago con el día, y si duermo, no siento lo que vivo.

-Lope de Vega-

 

Silencio, plácida calma A algún murmullo se juntan Tal vez, haciendo más grata La faz de la noche augusta. – Espronceda

 

Desciende el sol en occidente, brilla el lucero vespertino; los pájaros callan en sus nidos, y yo debo buscar el mío. La luna, como una flor en el inmenso arco del cielo, con placer silencioso, se instala y sonríe en la noche. – William Blake

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Poema 20 – Pablo Neruda-

 

Por cierto… que tengas muchas y muy felices noches buenas.

 

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