3Sep

El verbo que habito

Este verano estoy prestando especial atención a cómo me expreso, cómo hablo y escribo… al verbo que habito. Empecé por tomar consciencia de si mi lenguaje es “femenino“, poco contundente. Por aquello de que a lo que prestas atención es lo que crece, di con este artículo, en el que entrevistan a Luis Castellanos y equipo, expertos en neurociencia. Del artículo pasé a comprar su libro «La Ciencia del lenguaje positivo».

En el explican, apoyados en diversos test y experimentos, el inmenso poder de las palabras, que determinan pensamientos, actitudes, salud… El lenguaje es la tecnología que utiliza nuestro cerebro para mejorar de forma consciente.

En la entrevista le preguntan “¿Cómo podemos cambiar el uso de las palabras?” A lo que Castellanos responde “Habitando las palabras. Hablar es habitar el mundo. Deberíamos hacernos cargo de nuestros vocablos, de su destino. Un buen ejercicio es intentar identificar las palabras que queremos que adquieran importancia en nuestra vida, aquellas que queremos «habitar»”

Prueba este ejercicio, es muy revelador

Nada más empezar el libro te proponen que hagas un experimento: escribir un recuerdo de un día bonito, de un momento especialmente emocionante de tu vida, que recuerdes con cariño. Una vez escrito, cuenta todas las palabras. La segunda parte no te la explico, porque influiría en lo que escribas. Si te animas y lo haces, mándame un mail (una vez lo hayas hecho, sin trampas), y te paso el final. Te adelanto que mis resultados me dejaron desagradablemente sorprendida.

«Si nos parece normal dedicar todos los días un tiempo a cuidar nuestro cuerpo, a asearnos, vigilar nuestra dieta o hacer algo de ejercicio, ¿por qué no dedicar también a cuidar cada una de nuestras palabras?» Luis Castellanos

El primer acuerdo

Este interés por el lenguaje no es nuevo, viene de largo. Vuelvo a mirar, por segunda vez este verano, El 5º acuerdo de Miguel Ruiz; si en junio me tocó lidiar con el 3er acuerdo, y dejar de  suponer, ahora es el primer acuerdo: “Se impecable con tus palabras”.  En el libro explica, con palabras más místicas lo mismo que el del lenguaje positivo hace buscando la base científica: el poder creador de las palabras. El capítulo empieza así:

“En la Biblia, el Evangelio de San Juan empieza diciendo: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios». Mediante las palabras expresas tu poder creativo, lo revelas todo. Independientemente de la lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo muestras por medio de las palabras. Son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano, el instrumento de la magia. […] Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más de lo que imaginas.

Esta magia es tan poderosa, que una sola palabra puede cambiar una vida o destruir a millones de personas. Hace años, en Alemania, mediante el uso de las palabras, un hombre manipuló a un país entero de gente muy inteligente. Los llevó a una guerra mundial sólo con el poder de sus palabras. La mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tú plantas una semilla, un pensamiento y éste crece. Las palabras son como semillas, ¡y la mente humana es muy fértil! […]”

Impecable significa “sin pecado” y en el libro explica que pecado es “todo lo que sientas, creas o digas que vaya contra ti.”  “Vas contra ti cuando te juzgas y te culpas por cualquier cosa. […] El mayor pecado que cometes es rechazarte a ti mismo.”

Manos a la obra:

  • ¿Qué quiero evitar? Los peros, los noes, las quejas, los juicios, las críticas, los “tengo qué”, las justificaciones, el ¿vale? final que me he pillado diciendo cada dos por tres…
  • ¿Qué voy a potenciar? Los sies, las palabras con un contenido emocional positivo, lo que da buen rollo, las gracias, los nosotros…

Nada nuevo bajo el sol… todo nuevo en realidad.

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3 comments

  1. Y el verbo se hizo carne y habito entre nosotros….

  2. Y lo primero fue el verbo… importante es sin duda!

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