Guía de lo que a nadie le importa un carajo de Alcobaça

Guía de lo que a nadie le importa un carajo de Alcobaça

¿Aun no sabes lo que son las “Guías de lo que a nadie le importa un carajo de…”? Inconcebible. Aquí puedes ver la explicación de las Guías de lo que a nadie le importa un carajo. Una caza del tesoro por distintas ciudades o pueblos.

Guía de lo que a nadie le importa un carajo de Alcobaçalogo

Un poco sobre Alcobaça

Alcobaça es una ciudad del centro de Portugal. Tiene un monasterio impresionante, catalogado como Patrimonio de la Humanidad y Maravilla de Portugal. Dentro de él hay dos monumentos funerarios que recuerdan una historia de amor que ha sobrevivido al paso del tiempo, la leyenda de Don Pedro y Doña Inés de Castro. Este amor impregna toda la ciudad, está llena de corazones y de homenajes al amor. Han hecho el Jardín del Amor para evocarlo, el logo de la ciudad es un corazón, su lema “da lugar al amor” (o algo así)… Ellos se creen que todo ese amor es por Inés y Pedro, la realidad es muy distinta. 😉 

La “verdadera+” leyenda de Alcobaça

Cuenta la leyenda que hace mucho, mucho tiempo los bosques y las casas de Alcobaça estaban llenas de seres mágicos. Su forma era medio humana medio de animales y su presencia llenaba la zona de amor y alegría. Unos eran pequeñitos, corrían y jugaban por los bosques. Entre ellos había 12 un poco más grandes y aún más especiales.

Los habitantes de la ciudad cuidaban estos 12 con especial esmero, porque eran seres delicados. Para ellos construyeron pequeñas habitaciones en lo alto de algunas casas, para que así estuvieran más cerca del cielo y las estrellas de dónde se decía que habían venido. Fue un tiempo maravilloso para todos los habitantes. Un tiempo de inocencia y paz.

Un funesto día llegó un rey de otro país. Este rey estaba muy enfadado con el mundo entero, porque le crecían lechugas en la cabeza. En vez de verlo como la suerte que era, porque así siempre tenía comida a mano, el rey estaba cabreado porque decía que sus súbditos no le tomaban en serio. Y el no quería ser respetado, quería ser temido. El era distinto, y en vez de desarrollar tolerancia por otros distintos, odiaba lo diferente, lo raro.

Así que al conquistar Alcobaça y ver otros seres distintos, los odió. Dijo que eran malvados, que con sus poderes oscuros habían sometido a los habitantes de la ciudad en un sueño de felicidad irreal. Mandó a sus soldados a capturar todos estos seres. Les arrancó el corazón y puso cada uno de esos corazones en una cajita con cerrojo. Sin corazón, los pequeños seres se endurecieron cada vez más, hasta convertirse en piedra. 

Los habitantes de la ciudad quedaron desolados. El miedo al Rey Lechuga les impidió defender a los pequeños seres. Lo único que se les ocurrió fue poner sus cuerpos pétreos en un bello edificio. Los más pequeños los pusieron en lo más alto de ese edificio, para que pudieran jugar con el viento y la lluvia como les había gustado hacer. A los 12 más grandes les reservaron un lugar especial, que recordaría siempre que ellos eran el soporte del amor, la inocencia y la alegría.

Durante tu paseo por Alcobaça tienes que encontrar lo siguiente:

“Estimado/a Sr/a. Lonely Planet,
Por la presente pongo mis servicios e ilimitada capacidad para fijarme en chorradas a los pies de usted.”

Nota: por si acaso alguien necesita aclaración, lo de verdadera está entrecomillado, porque no lo es. Las Guías se componen de fotos para buscar y una leyenda inventada a partir de esas fotos.

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