La poza gafada. Aventuras en pelotas.

La poza gafada. Aventuras en pelotas.

Me gusta bañarme en bolas.

En realidad no me gusta bañarme en bolas siempre… puede que sean los efectos secundarios y muy duraderos de haber ido al Patrocinio de San José hasta los 18. Por si el nombre no da las suficientes pistas, el Patrocionio es un colegio de monjas, y en mi época, es decir, cuando Naranjito estaba de rabiosa actualidad, era sólo para chicas.

Ahora que lo pienso esto de que no me guste ser pelotari a todas horas suena terriblemente mojigato en un momento en el que la gente queda a ligar en la tele con el pelocho al aire. Lo del pelocho es una forma de hablar claro; vi 5 minutos de ese programa y de nariz para abajo ahí nadie tenía un pelo de tonto y menos aún de listo. 

 

Martes, finales de agosto

Hoy decido ir a darme un bañito mañanero antes de trabajar, son las 9 o así. Aunque es muy pronto, no me quedo cerca de casa, porque mi barrio en agosto es como Gandía Shore y no tengo ganas de bañarme con la Jessi, la Debo y la Vane. Decido ir a una poza que está cerca, pero lo suficientemente lejos.

Llego y soy feliz: un sol espléndido, calorcito para bañarse, es prontísimo y no hay nadie a la vista… así que me desnudo y me meto al agüita. Me quedo un rato creyéndome la sirenita o una ninfa del bosque, que me va mucho ese rollo a mi, y después me tumbo a tomar el sol en una piedra, aunque lo llamo “conectar con los 4 elementos”, que queda mucho más elevado, aunque en la práctica sea lo mismito. Me quedo medio sopa… hasta que oigo unos ruidos y me encuentro enfrente una familia: dos señores barrigones y 4 niños. ¡Porca miseria! Y van y me hablan, que no se en qué cabeza cabe. Y encima para preguntar que si el perro muerde. ¿Acaso tiene pinta de morder mi perro gordo? Les digo que no, mientras hago como si fuera muy normal todo.

Se alejan, aunque no lo suficiente para mi gusto. Intento mimetizarme con la piedra por el sistema de hacerme la muerta, a lo zarigüeya. No me sale. Así que intento llegar a una zona más resguardada, en la que se me vea menos, y sobre todo más cerca de la orilla y de mi ropa. Podría levantarme e ir andando tan natural, pero, no. Decido que es mejor seguir con mi sofisticado sistema de camuflaje y voy reptando con el culo a remojo de piedra en piedra, con cara de  “normalmente me muevo así, como un gusarapo arrastrándose por el río”.

Me quedo un rato quietecita, tomando el sol en apariencia, pero en realidad pensando cómo llegar hasta mi ropa. Abro los ojos para ver la evolución de la poza. Ha venido otra familia, de nuevo sólo señores barrigones con niños. ¿Pero qué cojones pasa? ¿Qué hay una convención justo hoy? Me cago en la leche… me siento como Julia Roberts en “Me gustan los líos”. Ya no me queda otra: me levanto, y con la poca elegancia con la que ando sobre piedras resbaladizas, llego hasta mi ropa, me visto y me voy muy digna. Mierda, ya puesta a sentirme como Julia Roberts, ya podía ser en la escena final de Pretty Woman.

Reflexión del día: con bragas la situación se ve de otra manera, quizá por eso aquel refrán de “hagas lo que hagas, ponte bragas”.

Viernes, principios de octubre

Hoy no he trabajado, y después de unos días de mucha lluvia ahora hace alucinantemente bueno. Aprovecho el calor casi de verano para irme a bañar. Llego a la charca, a la sazón la misma que la de antes. Es tan bonita, y está a una distancia tan adecuada que es de mis favoritas.

Se repite la escena de “me creo la sirenita”: no hay nadie y pienso que a un día laborable de otoño a estas horas no va a haber nadie más en el mundo con ganas de bañarse. En realidad pienso que no hay nadie más en el mundo.

Esta vez no son los ruidos de una familia los que me despiertan, no. Es un maromo y ¡ups! está bastante bastante bueno: alto, cachas, moreno… y con bañador puesto. Y yo con el culo al aire, ¿pero es qué en este pueblo sólo me baño yo desnuda? Me parece realmente inaudito. Este es discreto y se va al otro lado de la piedra grande, así que podemos hacer como si no estuviera nadie en la poza. A ver, no como si estuviéramos solos y juntos… que hubiera sido otra escena muy distinta, y desde luego más entretenida, sino como si cada uno estuviera sólo en la poza.

Llega otro señor, este si que va desnudo, y vaya, que yo podría seguir viviendo tan tranquila sin haberle visto. Es mayor, se parece a Franco pero en gordo, con un bigotito de esos dictatoriales; lleva un gorrito verdes de explorador cutre, de los que llevan una cuerdita de lado a lado. Y zapatillas deportivas. Desnudo, sombrero y zapatillas: una estampa francamente. Este menda también es discreto y se queda en la lejanía, comiéndose un bocadillo y orientado en dirección contraria a mi.

Decido bañarme. El agua está buenísima y hay mucha. Ha llovido un montón. Si, ha llovido un montón. Y hay mucha agua. Baja muy rápido, si. Mucho más que en agosto. Rápido, rápido… Coño, muy rápido. La corriente me me pilla desprevenida y me arrastra. Dando manotazos consigo agarrarme a una piedra. La ley de Murphy actúa en su esplendor, y voy a salir justo enfrente del chulazo. Salgo tropezando, resbalando y con las lorzas al viento. Joder, joder, joder. Me dice que si necesito ayuda, le digo “No, gracias”, sonriendo, mientras que imagino cómo delante de mi se abre en el suelo un salvador agujero gigante en el que desaparezco. No voy a entrar en muchos detalles posturales y anatómicos, sólo diré que salir a gatas entre las piedras, con el culo en pompa no es lo mejor que se me ocurre para mantener la dignidad.

Hoy subo la cuesta pensando que tengo los reflejos realmente oxidados… ya metida en esa situación, tenía que haberme pasado por una damisela en apuros. ¡Mecagüen!

Martes, finales de octubre

Misma poza, ¿misma escena de la sirenita? Noooo, hoy no pasa nada. ¿Esta tranquilidad será porque me quedo en biquini? ¿Qué hubiera pasado si me lo hubiera quitado? La respuesta: en una dimensión paralela en la que eso ocurrió.

Nota: Todos las historias, lugares y personajes son reales… o no, quien sabe. ;-)

Si te gusto hazme un favorcito y comparte, comenta… ¡Que lo mismo un día me hago rica y famosa y te puedo invitar a cenar por tu colaboración! ;-P

3 Comentarios

  1. genial!! gracias!!

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  2. JA JA JA, SIL. ME HA ENCANTADO LEER LA HISTORIA DE LA POZA GAFADA…..
    TE TENGO QUE DECIR QUE DENTRO DE MI TOTAL IGNORANCIA, CREO QUE ESCRIBES MIIII BIEN Y CUENTAS LAS COSAS MIII BIEN …..
    QUE EL RESTO DEL MUNDO SEPA QUE ERA YO LA QUE IBA CON ELLA AL LADO POR EL MUNDO BRITISH MIENTRAS LE DABA TOTAL ALERGIA EL NAVEGADOR, JA JA JA …. ES QUE ERES MIIII JIPIIIIIIII!!! Y TENGO QUE DECIR QUE LO BIEN QUE NOS HA CONDUCIDO POR EL MUNDO AL REVÉSSSSSSS….
    GRANDEEEE Y BRAAVAAAA SILVIAAAAA!!!!

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    • Jajajajajajaja, Ge, tu das mucha calidad a todo!!!

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Trackbacks/Pingbacks

  1. De safari en el kiosko - Silvia Alegria - […] día voy a mandar una Carta a la directora describiendo mi look poza y lo que hago para elegirlo… solo…

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