Mindfulness y Chiquito de la Calzada

Mindfulness y Chiquito de la Calzada

Está de moda el midfulness, en castellano atención plena. Hay páginas web, libros, vídeos prácticas y cursos a cascoporro. ¡Si hasta anuncian un Master! ¿Ein? Parecería algo complicadísimo, pero sólo consiste en volverse Chiquito de la Calzada.

¿Qué vaina es el mindfulness?

Para mi es “estar a lo que tienes que estar.” Que como definición es un poco pobre, así que he buscado algo más completo. Et voilà!

El mindfulness, como concepto psicológico, es la concentración de la atención y la conciencia, basado en la meditación budista, pero desprovisto de cualquier componente o terminología oriental. Consiste en prestar atención, momento a momento, a los pensamientos, emociones, sensaciones corporales así como al ambiente circundante. Se trata de aceptar todo lo que hay en ese momento, sin juzgarlo. Así que te enfocas en lo que percibes en cada momento, en lugar divagar en recuerdos del pasado o proyecciones del futuro. Porque irse del momento presente, tiene sus consecuencias.

El español tiene un montón de palabras, 93.111 en la 23.ª edición del Diccionario de la RAE. Aún así hay algunas que en otros idiomas son más certeras o tienen significados más amplios que las nuestras. Para este caso me mola el to be embodied, inglés, que significa estar en el cuerpo. No se trata solo del cuerpo, se queda corto, en realidad es el atman (sánscrito), que es cuerpo-mente, una realidad conjunta e inseparable.

Así que mindfulnes es “estar enatmantado”: bajar la atención de la parra en la que suele vivir acompañada de uvas, maleza y bichos varios, y ponerla en lo que pasa en tu cuerpo/mente. Cómo es tu respiración, tu postura, notar si algo te duele o molesta, notar también lo que ni te duele ni te molesta, lo que sientes, lo que piensas, de dónde viene lo que piensas.

Todo lo que experimentamos primero lo percibimos con los sentidos, eso genera un sentimiento. Ese sentimiento da lugar a un pensamiento, que identificamos como una emoción, con la que etiquetamos la experiencia primera. El 99,99% de las veces ese proceso se hace en automático, y nos encontramos juzgando las experiencias sin tener ni idea de cómo hemos llegado allí. Se trata de salir de ese automatismo y prestar atención.

Dichosa consciencia

Tengo una relación de amor/odio con esta palabra. Por un lado intento vivir cada vez más consciente. Por otro, en el ambiente que me rodea la encuentro hasta en la sopa, en mayor cantidad que los fideos, aplicada a absolutamente todo y dicha por todo tipo de gente. He llegado a aborrecerla. Ahora estamos en proceso de reconciliación. La consciencia es la capacidad que tenemos de conocer y relacionarnos con lo que nos rodea, y además el conocimiento que tenemos de nosotros mismos, de nuestros actos y reflexiones. RAE dixit.

Me guste o no la palabra, esto va de consciencia. Todo va de consciencia en realidad. Vivir dándonos cuenta de lo que pasa dentro de nosotros mismos y alrededores.

¿Y cómo se hace?

Haciéndolo. Punto. Puedes leer a Eckhart Tole, a Jeff Foster, a Daniel Odier… Es perfecto, yo lo he hecho y probablemente lo siga haciendo. Pero en realidad, estar consciente no tiene misterio.¿Qué secreto puede tener darse cuenta? ¿Qué técnica hace falta saber? Ninguna. Sólo hay que hacerlo. ¿Un master? ¿Para qué mil técnicas? Si te lo crees más si lo dice un monje, mira aquí.

La dificultad puede ser acordarte de estar consciente. Volver cuando te vueles. Volarte de nuevo. Y volver a volver, que no es lo mismo que revolver 😉 Y volveeeeeeeeeeerrrrrrrr, volveeeeeeeeer, vooooooolveeeeeeeeeeeeeeerrrrr. Y aguantar ahí cuando lo que sientes no te mola, lo que pasará muchas veces.

Nos complicamos la vida. Mucho. Al menos yo lo hago, más que el gurruño que saco de la lavadora cuando mezclo pañuelos con flecos, sujetadores y cordones de zapatillas. Si quieres hacer un curso, perfecto. Elige a alguien que te de confianza y seguro que te viene fantástico. Pero se “consciente” de que es todo mucho más fácil:

Se trata de ser Chiquito de la Calzada lo más frecuentemente posible y decirte todo el rato, “¿Te das cuen?”

Chiquito mindfulness

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