29Sep

Poner la marcha adecuada protege el motor

Una de los mejores consejos que he oído en esta ultima etapa de la vida se la debo a un amigo, que me dijo: “Paisana, los coches tienen varias marchas (cambios), incluso marcha atrás (reversa). No quieras ir en 5ª cuando necesitas 1ª, que terminás quemando el motor”

¡Toma! y se quedo tan pancho, mientras yo me quede muda.

Reflexionando por muchos, muchos días, incluso meses, he concluido que esto ya me lo habían dicho otras personas, con otras palabras, pero que solo cuando se está lista llega la iluminación. Y la iluminación es ese momento posterior a una o varias situaciones que te han mantenido noqueada, zurumbática, apendejada, pero que después te dejan respirar para ver con toda claridad tu absoluta estupidez.

El asunto es que cuando una tiene mucha mermejuaca, se entusiasma con todo, con lo de uno, con lo de los amigos, con lo del vecino, con todo… empiezan a salirle imágenes, ideas, nombres, marcas, negocios, etcétera, que le hacen pasar de la 1ª a la 5ª marcha tan rápido, que en efecto, termina quedándose sin fuerza en la cuesta o quemando el motor, o peor aún llevándose por delante a todo el que se le atraviesa.

Lo confieso, poner la marcha adecuada es el aprendizaje de mi vida. De nada me sirve tener un motor potente si lo quemo en un plis-plas, me quedo sin fuerza en la subida o arraso con su fuerza desmedida a cuanto mortal se pone enfrente.

Poner la marcha adecuada, por ejemplo, me permite que en algunos momentos del viaje use el punto muerto (neutro) y me deje llevar por el camino, o la marcha atrás (reversa) o incluso el freno de emergencia. Y poner la marcha adecuada para cuidar el motor no implica que sea cobarde o haya fracasado, significa que estoy ¡Protegiendo el Motor!

Poner la marcha adecuada tiene más que ver con mantener la carrera sin agobio, con disfrute y aún así, con mermejuaca, es decir sin dejar de ser yo.

Fíjate cuantas reflexiones simples: cuidar de tu motor, no arrasar, disfrutar, saber echarte para atrás, cosas tan simples que por la inercia de la vida, por mis paradigmas del tipo “si quieres puedes” “es mejor atajar que arriar” y “corra mija que la preña ese hombre” me han llevado a una carrera que ha dejado mi vida y la de las personas más cercanas a mi agotadas (mea culpa).

Por supuesto que aprender a poner la marcha adecuada es parte del aprendizaje de esta vida, no me quejo, no me arrepiento del aprendizaje, más bien comparto esta pequeña reflexión lograda en la desaceleración que imprimen tener 40, ser mamá, vivir en el campo, tener un estilo de vida modesta en la que he aprendido a disfrutar del cuidado de mi familia y el cultivo de la amistad.

He comprendido que mi vida es un viaje bastante largo y que el éxito para mi es el disfrute del camino, pero que esto solo depende de la capacidad que desarrolle para poner la marcha adecuada en el momento adecuado. ¡Hay que escuchar al motor, que él te pide el cambio, hay que ir atento al camino!

Al final los iluminados van a tener razón y esto va de estar, pero nosotras, Silvia y yo, de tercas y porfiadas, que no aprendemos con palabras, nos hemos tenido que bajar de las escobas para aprender ella al galope y yo en coche.

No se te olvide tener siempre unos cuantos gurus cerca que te adviertan cuando estas pasándote con tu motor.

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One comment

  1. Que gran consejo, me lo aplico y gracias por las explicaciones ya digeridas por ti, así calará antes el maravilloso consejo de ir en la marcha adecuada.

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