Tic, tac… estoy en crisis de tiempo

Tic, tac… estoy en crisis de tiempo

Estoy en crisis de ideas… es día 23 y no tengo nada escrito, y ¡no se qué escribir! Este momento es en el que me pregunto para qué coño dije que iba a publicar algo los días que terminaban en 3. También me pregunto si importa o no que no escriba. Evidentemente no se acaba el mundo, ni nada parecido si no publico hoy. No tengo legiones de fans pendientes de que les de un consejo que les salve la vida. Lo que pasa es que me importa a mi, por aquello de de mantener un compromiso durante un año; porque eso me he puesto como meta, 3 publicaciones al mes durante un año… luego, ¿quién sabe?

En realidad no tengo crisis de ideas, tengo crisis de tiempo…el catacaldismo ha atacado fuerte en primavera y quiero hacer tantas cosas que no me da.

Todo me lleva a pensar que a mi lo que me vendría bien es una buena lotería, porque me sobra tiempo de trabajo y me falta tiempo para enredar en todas las cosas que me gustan: leer, leer y leer, colorear, intentar tocar algún instrumento, dar cursitos y preparar los manuales con mucho esmero, irme al monte a estar, apuntarme a muchas cositas frikis, bailar, hacer yoga, sobar y que me soben, asesorar a mis amigos sobre cómo vender sus proyectos, viajar, escribir mucho… y no hacer nada, tocarme el higo, que es una actividad maravillosa en todas sus acepciones. 😉 Estoy en crisis de tiempo y cada vez llevo peor el horario laboral.

Tengo tres proyectos inacabados, por no decir “in-empezados” para escribir ficción… un relato corto, un cuentito o algo así breve:

  • Cerca de casa de mis padres, en Madrid, hay un restaurante chino bastante grande. Pasé por delante en Nochebuena, a la hora de comer, y a través de la ventana vi que sólo tenía dos mesas ocupadas. Una con dos señores con cara de sota y otra con una pareja y un niño. Me parecieron curiosos, ¿de donde vendrían? ¿qué relación tendrían? ¿Cómo habían llegado hasta ese chino en ese momento y qué les esperaría después, en la cena de Nochebuena?
  • En el Castro de Ulaca, un niño celta, acurrucado y asustado en su casa, mientras en la noche oscura se oyen gritos de guerra y de sacrificio.
  • Una historia que empieza en una carretera oscura, con un reloj que cambia de hora.

Cómo dice el poema indio… me deseo tiempo.

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